martes, 18 de enero de 2011

Cultive el hábito de la lectura con libros ideales para cada edad

 Li Misol
li.misol@listindiario.com
Santo Domingo
Alejandra tiene 12 años, va a la escuela, como todas las de chicas su edad, ve televisión y hace las tareas asignadas. Pero hay algo que la diferencia de los demás: ella dedica gran parte de su tiempo libre a la lectura y hasta tiene autores predilectos. A su edad ya ha leído a Julio Verne y le encanta William Shakespeare.

“Ella lee porque se lo inculqué desde pequeña. Cuando era más pequeña le leía cuentos clásicos. Luego ella misma elegía lo que quería leer de la biblioteca y así descubrió a Shakespeare”, dice Demetrio Álvarez, el padre de Alejandra. Álvarez, ingeniero de profesión y lector consumado, dice que la niña no es una superdotada por el hecho de dedicar mucho tiempo a la lectura, pero frente a otros niños de su edad lleva algo de ventaja. “Maneja el idioma muy bien y es bastante creativa”, dice el padre.

Beneficios
El caso de Alejandra llega a ser curioso en una época en la que leer es casi una vieja costumbre, pero también plantea una preocupación sobre qué tipo de lectura es recomendable para determinada edad y cuál es la orientación adecuada que deben dar los padres y tutores a los niños que encuentran en los libros el refugio para realizar sus fantasías.
Una conocida frase de autor anónimo reza: “La lectura es para la mente lo que el ejercicio es para el cuerpo”.

El acervo cultural, el léxico, la buena ortografía, la capacidad creativa y el gusto estético se cultivan a partir de una acción simple: abrir un libro y leerlo. Como todo en la vida, la primera infancia es el momento para comenzar a fomentar el hábito de leer.

La pedagoga con especialidad en Literatura y Español Lizet Rodríguez resalta la importancia de la narrativa en los primeros años. “Las narraciones son historias donde las acciones se ubican en un espacio o lugar y en un tiempo determinado, lo que ofrece a los niños el sentido de ubicación que necesitan con el uso y la comprensión inicialmente no consciente de verbos y adverbios”, comenta.

Añade que en los primeros años los libros han de tener poco texto y muchas imágenes.

Propósito
Para Rodríguez, lo primero que los padres preocupados deben recordar es que la literatura, no sólo en los primeros años de vida, sino en todo momento, tiene un propósito esencialmente estético, el disfrute por la palabra.
Leer ha de ser divertido, contrario al concepto de “leer para hacer” que muchos niños y niñas experimentan en la escuela.

Los niños desde los dos años de edad deben también leer poesía infantil para desarrollar la subjetividad a través de las imágenes literarias, “esto los ayuda a desarrollar un gusto estético, les crea sentimientos”, afirma Rodríguez. Además la poesía para niños tiene un componente lúdico importante en aspectos como la rima y la musicalidad.

En la primera infancia los temas recurrentes en la literatura, como es frecuente ver en los textos de autores clásicos (Perrault, Hermanos Grimm, Andersen), son los valores. El triunfo del bien sobre el mal suele ser el centro. Además destaca la naturaleza, los animales y objetos que a veces se humanizan, y el ser humano representado frecuentemente como un niño. “En la literatura para esas edades reina la imaginación y la fantasía”, dice la experta.

No se deben confundir estos valores con un estilo de literatura para los primeros años de vida, cuando se inculcan directamente en el infante valores y costumbres.
“Algunos de estos libros son buenos, pero otros son muy panfletarios y adoctrinadores”, advierte Rodríguez.

Mayorcitos
A medida que el niño o la niña crece, llega a la escuela y se alfabetiza y su capacidad pensamiento se complejiza, comienza a tener contacto con los textos escolares, donde destacan comentarios, textos históricos y composiciones “donde más allá de la belleza de la palabra, se desarrolla una idea y hay un sentido más funcional de lo que se lee”, expresa Rodríguez.
A partir de este momento, de los 7 a los 9 años, el niño o la niña es también capaz de decidir, manifiesta sus intereses. Ya no espera por el cuento de buenas noches, sino que comienza a pedir por sus cuentos o autores favoritos y muchas veces los lee por sí mismo. Se trate de paquitos o historietas, revistas, cuentos y novelas cortas, libros de aventura o policíacos y otros. “En estos casos ya los conflictos se complejizan y aparece la violencia”, explica la entendida.

Esta es la literatura que marca el inicio de la etapa más adulta, donde la poesía, la novela y el ensayo, los géneros más complejos, se adueñan del gusto. Cada quien elegirá sus autores y temática. Aquí también se incluye la lectura de libros especializados o de cierto nivel técnico.

UN CONSEJO VALIOSO PARA LOS PADRES

El consejo para los padres que quieran cultivar hijos lectores: “La orientación y motivación a la lectura se inicia en el hogar, y las preferencias de un infante estarán directamente influenciadas por las de sus padres”, comenta Lizet Rodríguez, pedagoga experta en literatura. Añade que si se controla el tiempo frente a computadora y videojuegos temprano, estos artefactos no serán, a futuro, competencia para el libro.

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