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Un grupo de chimpancés sorprendió a los científicos al ser capaz de resolver un problema complejo… escupiendo u orinando.
La estrategia de los animales recuerda a una famosa fábula de Esopo, en la que un cuervo usa piedras para subir el nivel del agua en un recipiente y así poder satisfacer su sed.
Investigadores en Alemania plantearon a los chimpancés un problema similar, colocando un maní en el fondo de un tubo.
Uno de ellos escupió en el recipiente hasta que el
maní flotante llegó a la superficie. Otro decidió adoptar una estrategia diferente: orinar repetidas veces para alcanzar el preciado maní.Orinando con puntería
"Comenzó escupiendo en el tubo, pero luego se frustró", dijo sobre la estrategia de uno de los chimpancés Daniel Hanus, del Instituto Max Planck de Biología Evolutiva en Leipzig, Alemania.
"Así que comenzó a orinar sin mucha puntería y luego percibió que haciéndolo en cierta dirección podía llenar el tubo".
El método poco tradicional del animal fue todo un éxito y el hecho de que el maní estaba cubierto de orín no le impidió comerlo, agregó el investigador.
Los científicos diseñaron el experimento de modo que fueran necesarios varios viajes hacia el recipiente.
La prueba se realizó con gorilas y chimpancés. Ninguno de los cinco gorilas pudo completar la tarea, pero los chimpancés fueron más exitosos.
De los 43 que participaron del experimento, 14 se dieron cuenta de la necesidad de transportar agua en su boca desde el dispensador y escupirla en el tubo, pero sólo siete hicieron esto suficientes veces como para alcanzar el maní.
Los científicos se mostraron sorprendidos ante la capacidad de los chimpancés de utilizar diferentes estrategias.
"Esto no puede explicarse simplemente como un aprendizaje a base de tanteos. No estaban simplemente escupiendo en cualquier lugar y un poco de saliva cayó accidentalmente en el tubo", dijo Hanus a la BBC.
"Encararon el problema, buscando soluciones, primero intentando alcanzar el maní con sus dedos o rompiendo el recipiente. Esto es muy impresionante".
Mejores que los niños
Los investigadores repitieron el experimento con niños de cuatro, seis y ocho años”.
En este caso se les dió una regadera con agua.

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